jueves, 12 de agosto de 2010

Me estoy llevando el rio, debo saciar la sed de mi adivino; estoy corriendo mucho (un pez me grita y yo nunca lo escucho): y desaparecer es lo que me aconsejan -huír de tí, salirme de tu senda- pero tome tu piel, quede imantado a eso, como los bosques imantan el silencio. Quién nos guía hacia el abismo, sabe que quiero, sabe que busco el abismo? El mar lo siento lejos, debo nadar hasta tus sueños; desde la fantasía vos me dirás lo fugaz que es la vida -y si quieren juzgarte sacá afuera tu alma y dejá que el sol inserte algo de calma!; quebrar lo inquebrantable y ver un mundo aparte, es lo que hace que al fin yo pueda quererte...

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